¡Ya Yo Estoy Viejo Pa’ Eso!

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    “¡Ya yo estoy viejo pa’ eso!” Seguramente has escuchado esa frase de alguien cercano, quizás de tu padre cuando pensó en volver a la universidad o quizás tu madre cuando le preguntaste oye mami ¿y esa guitarra? A lo mejor de tu abuelo cuando le dijiste: ¡Vamos a abrirte un perfil de Facebook! O probablemente te lo has dicho una y otra vez a ti mismo cada vez que ves ese anuncio que dice “Toma clases de salsa, ¡Atrévete!”

    Bronnie Ware, quien es enfermera, observó que entre los cinco arrepentimientos más comunes de las personas, en su lecho de muerte, se destacan el no haber seguido sus pasiones y además que nunca se permitieron ser suficientemente felices. Muchas personas pasan la vida queriendo aprender a bailar. Sin embargo, siempre hallan una excusa para no hacerlo. Pasan los años y luego sienten que ya es muy tarde. ¿Por qué nos hacemos esto? ¿Quién determina cuando es demasiado tarde para aprender algo nuevo en la vida?

    Julia Child escribió su primer libro de cocina luego de cumplir 50 años, convirtiéndose luego en una de las cocineras más influyentes de la televisión norteamericana. El artista puertorriqueño Vicente Ydrach se retira de la bolsa de valores a los 55 años y pocos años después completa un bachillerato y una maestría en artes convirtiéndose así en profesor de la Escuela de Artes Plásticas del viejo San Juan y un influyente pintor de nuestra época. Entonces, ¿a ti qué te detiene?

    En mis 14 años de experiencia guardo muchos gratos recuerdos de estudiantes excepcionales, todos con historias diferentes e inspiradoras. Algunos jóvenes y otros que ya me dicen por teléfono “yo soy viejito sabes” y se echan a reír. Sin embargo, hay una pareja por la que siento gran admiración y respeto, a la que llevo dándole clases hace más de seis años, Nelson y Nilda.

     Una tarde de octubre en el año 2010 Nelson Borrero me llamó porque estaba interesado en tomar clases de salsa con su esposa Nilda Santiago, ambos de 57 años. Sin embargo, no sabía que me estaba topando con una historia de amor digna de una película. Historia que pude documentar luego de conversar una tarde con ellos y así poderla compartir con ustedes.

    Ambos cuentan, que desde niños les encantó el baile, en especial la salsa. A los 26 años Nelson se casa  y luego de 21 años de matrimonio enviudó.  Durante esos veintiún años a su esposa no le interesó bailar y Nelson nunca pudo volver a pisar una pista de baile. Luego de la muerte de su esposa, pensó que todo para él había terminado y que nunca encontraría a alguien con quien compartir sus mismos intereses. Sin embargo, poco tiempo después se deshace de esas ideas recordando que él nunca consideró la edad como un impedimento. Nelson piensa que “la edad está en la mente de las personas, tienes la edad que tú mismo te planteas”. Así que decidió comenzar a tomar clases de salsa y recuperar un sueño que estaba sin completar. Poco tiempo después, se anima a salir a bailar y una noche, al parecer trazada por el destino, fue a bailar a “El Toledo” en Caguas donde conoció a Nilda Santiago González.

     Ella nos cuenta, “Yo no iba a ir a ese sitio pero una amiga me pidió que la acompañara, aun  así yo no quería bailar con nadie esa noche pero había música y la música se me metió por los pies y cuando Nelson me pidió bailar le dije que sí. Desde pequeña se me metía el baile por los pies. Recuerdo que cuando los vecinos ponían música, hacían un círculo para verme bailar. Cuando me casé nunca más volví a bailar. Mi ex esposo sabía que a mí me encantaba pero en 23 años salimos a bailar muy poco. Cuando me divorcié nunca pensé en bailar, mi prioridad eran mis hijas. Me mude a Estados Unidos y luego de estar allá mi hermana menor salía a bailar y comenzó a invitarme, empezé a salir y me di cuenta que podía rehacer mi vida”.

    “Y como dice la canción de Frankie Ruiz todo comenzó bailando” dice Nelson entre risas. “Y como todo en la vida, me gusta hacer lo mejor que puedo, en la salsa no me gusta quedarme estancado, sino evolucionar y recuperar todos esos años que no bailé”. Nelson y Nilda se casaron en el 2007 y tenían muy claro lo único que no podía faltar el día de su boda, una orquesta de salsa en vivo.  Así fue, “Distinto y Diferente” amenizó la boda.

    Años después podemos ver que el baile tuvo una gran influencia en que se conocieran y entablaran una relación. Para ambos el baile es un desahogo, una manera de proyectar lo que sienten, a través del baile transmiten su amor. Cuentan, que durante esa hora de clase se olvidan de los problemas y a la misma vez les sirve de terapia. “Aunque para muchos es un tabú, quizás porque no se atreven debido a sus inseguridades o porque la sociedad dice que la gente mayor debe o no debe hacer ciertas cosas, lo que nunca se deben decir es, yo no puedo. Cuando Ivonne me está enseñando vueltas nuevas al principio es difícil pero una vez que las aprendo no se me olvidan, me gusta hacer cosas diferentes y ponerle mi toque. El secreto está en la práctica y la consistencia”, afirma Nelson. Por otro lado Nilda nos cuenta;  “Yo nunca pensé coger clases. Siempre creí que yo de salsa sabía un montón. Nelson, que ya estaba tomando clases, me convenció de que llamáramos a  Ivonne  y he aprendido muchísimo. Cuando bailo me siento coqueta y sexy sin importar mi edad. El baile nos ha ayudado para la memoria y es tremendo ejercicio. La salsa fortalece el cuerpo, la mente y el alma, cada día estoy más clara y me siento muy feliz y mucho más cuando salimos a bailar”.

    ¿Nelson, que consejo tú le das personas que piensan que están muy viejas para aprender a bailar?

    Que si piensan así ya están derrotados. Yo nunca me meto a le mente que estoy viejo, que yo no puedo hacer algo. Eso es lo peor que puedes hacer. Sí, hay pasos que no podrás hacer quizás por la edad pero el baile es gracia, no es aeróbico. Explota esa gracia y proyecta tu energía a los demás. El baile definitivamente aumenta la seguridad y te ayuda a proyectarte.

    ¿Nilda, qué significa para ti la salsa?

    Para mí la salsa es vida porque me da seguridad y me siento saludable. Tarde no es nunca. Cuando sientas que todo acabó y está perdido, es el momento en que la vida te da otra oportunidad. A nosotros en el matrimonio nos ha dado solidez y felicidad.

    Y ahora, ¿Qué  estás esperando? Durante estos años con Nelson Y Nilda el aprendizaje ha sido mutuo. He aprendido que verdaderamente el factor más importante para que una persona cumpla sus sueños es tener la actitud correcta, no la edad correcta.

    El mejor momento de aprender es ahora. Sin importar las opiniones de los demás, si lo que más deseas es bailar hazlo,  ya no te pongas la edad como una limitación. Quien dice que es muy tarde para hacer algo se rindió sin haberlo intentado. Nunca es tarde para comenzar a vivir, a bailar y reír.

    La autora de este artículo es amante al baile, en especial a la salsa. Sus más grandes pasiones son bailar y enseñar. Para ella bailar es vida y felicidad. Cree que no existen “dos pies izquierdos” y que todos podemos aprender.  Piensa que el baile es un medio poderoso para forjar seres humanos felices y seguros de sí mismos. Ha sido instructora de baile por los pasados catorce años. Posee un Bachillerato en Artes de la Educación con Concentración en Educación Especial y una Maestría en Enseñanza de las Bellas Artes con Especialidad en Danza. Piensa que un mundo mejor es posible un paso de salsa a la vez.

    Escrito por: Ivonne Chevere, Colaborador de Salseros en Clave

    Correo Electrónico: ivonnechevere@yahoo.com